Cartas a mis hijos. Vichy 09

Estante en la mediateca del CAVILAM, en Vichy

Vichy, le 14 juin 2017

Queridos hijos:

No me gustaría abrumarlos con consejos en demasía, así que hoy les quiero repetir un poco un tema que habíamos tocado en parte. Es el hecho de estar en este momento separados. 

Normalmente, en nuestra sociedad, no es concebible que las personas que “naturalmente” deben estar juntas, se separen. Y pongo esas comillas en la palabra porque en las costumbres sociales hay muy pocas situaciones en las que se actúa de manera natural, ya que al convivir con otros, se aprenden las costumbres y también muchos sentimientos se manifiestan de un modo que es el “correcto”. Quiero comentarles que estoy muy satisfecha de habeer podido despedirnos como creo que yo misma lo habría hecho en la infancia: con un drama como si nunca más nos fuéramos a ver. Y pensándolo bien, incluso en ese caso la sobreactuacion es innecesaria.

Resulta que estamos condicionados para vivir en apego excesivo a las personas, y también para buscar en todas las oportunidades posibles alguna situación por la cual podamos “presumir” o exhibir ante los demás una congoja que en determinado caso se convieta en pretexto si nos resulta difícil cumplir con nuestras responsabilidades. 

En cuanto al apego, como lo aprendí y reforcé desde toda mi vida, la vedad es que al inicio, como ya les conte, reconozco haber sufrido muchísimo pensando en no queer dejarlos, casi que ni por dos días seguidos. No están para saberlo pero ¡hasta lloré en alguna ocasión después de dejarlos en la escuela! Poco a poco, con objetividad, me di cuenta de que era una excelente oportunidad para que juntos hicieramos esta prueba: aprender a separarnos y con ello educar el desapego. Separarnos ese sábado sin lágrimas representó una demostración de su fortaleza y seguridad. 

Queda claro que ustedes entienden que es importante aprovechar las oportunidades que la vida nos presenta y, además, que no están encontrando en esta situación ningún motivo para sufrir. Saben que esto no significa dejar de hacer las tareas o caer en la apatía, ni mucho menos intentar llamar la atención de nadie de una manera lastimosa. Simplemente, su madre se fue de viaje y ya jajajajaja.

Hijjos, todo el tiempo que vivamos se nos presentarán pruebas, y creo que es importante tratar de sacar la mejor calificación. ¡Ahí vamos, entonces!

Recuerden no exagerar en los postres. Los quiero.

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