Cartas a mis hijos. Vichy 10

Vista anterior de CAVILAM, desde la terraza en el segundo piso

Vichy, le 15 juin 2017

Queridos hijos:

No todas las clases son de un dominio fácil para los estudiantes. Por ejemplo, los niños pequeños cuando se enfrentan a garabatos extraños se encuetran frente a un gran desafío de comprensión.

En algunos casos me he sentido así aquí. Mi reto ha sido sobre todo relacionar lo que vemos e incluso lo que sabía antes, para podrer incorporarlo a las propuestas que se nos están planteando. Otro reto ha sido, en los ejercicios que realizamos, ubicar los niveles del aprendiz para el diseño de sus actividades o asignación incluso de consignas en materia de segunda lengua.

Normalmente preferiríamos las clases donde todo resulte fácil de aprender pero tal vez ése es el camino de rosas que hay que evitar y buscar uno un poco más áspero (tampoco los estoy enviando a espinarse jajaja), uno en el cual la incomodiad les obligue a moverse, precisamente para buscar algo mejor. Y sí, me estoy refiriendo a la escuela en concreto pero también a la vida.

En la escuela no se conformen con aprender lo básico o sólo practicar las habilidades que ya poseen, sino que es importante buscar desenvolverse en otras e incluso intentar desarrollarlas, para que al final tengan la posibilidad incluso de desechar la incursión de ustedes en esa vía. Prefieran, cuando puedan elegir, las asignaturas de una dificultad elevada, y su cabeza se acostumbrará al descubrimientos con los cuales después armar ideas nuevas. No se trata de encontrar la gran cosa en el mundo, sino sólo de entenderlo un poco mejor. El simple descubrimiento de nuevos saberes, o poder relacionar los que tenian antes, de veras, les dará buenos momentos.

En la vida, igual. No se planten sólo en lo que ya saben hacer, porque como dice el maestro Shifu, entonces sólo tendrán los mismos resultados cada vez. Intenten algo nuevo, algo que incluso rechacen, pónganse metas pequeñas, desafíos alcanzables pero que requieran de su esfuerzo, y armarán una buena fiesta interior cada vez que puedan poner palomita a su listado de cosas por hacer. ¡No espeen, como muchos, a cumplir sesenta años para iniciar su lista! Al contrario, procuren ir extendiéndola cada vez, y tómense su tiempo para cada ítem, ténganse paciencia.

Hijos, los quiero y los extraño. No olviden hacer las tareas. 

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