Cartas a mis hijos. Vichy 20

Avenida del Mariscal de Lyautey en Vichy, desde el tercer piso del edificio LC del CAVILAM

Vichy, le 28 juin 2017.

Queridos hijos:

Recuerden ustedes que casi todas las personas tienen valor como seres humanos. Son muy pocas las que al parecer carecen de algo bueno, jajaja y tal vez fracasaría en el intento de mantenerlos alejados de ellas así que les tocará a ustedes conocer y –ojalá sólo una o dos veces– descartar posibilidades de amistad.

En cada una de ellas observen –no necesariamente quiero decir que busquen– su lado más positivo, los temas que les hacen ilusión, las actividades que los llenan de energía, los momentos que sacan destellos en sus ojos. Disfruten de la compañía de los demás, por supuesto sin olvidarse nunca de ustedes mismos, como les comentaba en algún otro artículo.

Muchas personas al hablar de las otras se refieren a la desconfianza que le inspiran, a supuestas traiciones, a intenciones ocultas. No hagan caso absolutamente de eso. Mientras ustedes se presenten con la mejor de las voluntades a comprender el comportamiento de los otros, sabrán que casi nadie nace malo por naturaleza, sino que sólo serán las circunstancia o incluso la falta de atenciones en su infancia lo que les lleva a buscar sin saber cómo y en sus tropiezos dan –casi literalmente– palos de piñata. En ese caso, sólo háganse a un lado. Bien saben ustedes lo inútil de responder en un tono negativo cayendo en un circulo malicioso que sólo representa gasto de tiempo y de enegía.

Hay a veces conductas muy claras de las pesonas que no son solo indicios, sino señales de neón y cláxon, por ejemplo unas que pude observar en estos días: 

  • Cuando ustedes cuentan algo que les disgusta o los inquieta y él o ella en vez de dar por zanjado el asunto lo trae a la conversación cuantas veces puede.
  • Quien se esmera en hablar de los defectos de los demás una y otra vez, aunque la conversación se haga repetitiva.
  • Quien no puede esperar cinco minutos hablando objetivamente de un tema sin sacarse a flote a sí mismo (sólo hablar de sus méritos, adquisiciones o experiencias).

Hijos, en esos casos definitivamente no es momento de intentar una amistad sincera. Atencion, que estoy hablando del momento, no de la persona en si. Todos, o al menos muchos, atravesamos momentos de antipatia, jajajaja. Cuando lo somos mejor revisemos qué nos falta y busquemos nuestros propios talentos para conocernos y sabernos nuestros propios nosotros (suena extraño). 

Por lo pronto, ustedes, sólo busquen gente que ya se quiere a sí misma. No tengan tiempo en su juventud para el resto. 

Los quiero. Celebren bonito.

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